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La historia del cordobés

La historia del cordobés

Con 18 años, Gonzalo Maroni tuvo su debut soñado con la camiseta de Boca. Te contamos la historia del cordobés que nació en las inferiores de Instituto.

La historia del cordobés

El fútbol cordobés habla mucho de «La Agustina», el predio de inferiores de Instituto de Córdoba. Allí surgieron varias perlas: Paulo Dybala es la más conocida, y Gonzalo Maroni, la nueva irrupción de Boca, es la más reciente.

Pablo Álvarez, coordinador de las divisiones juveniles de la Gloria, conoce muy bien a los dos: dirigió a la Joya durante varios años, y acompañó toda la formación del nuevo enganche Xeneize.

«Eran dos chicos sin personalidad fuerte, pero eran líderes deportivos: se cargaban el equipo al hombro y sus compañeros se apoyaban en ellos», le dijo Álvarez por teléfono a «Diario Popular».

Álvarez trabaja en La Agustina desde 2004. Forma jugadores que llegan a Primera a borbotones. La fórmula no es secreta y se aplicó tanto en Dybala como en Maroni: «Nosotros apostamos por los talentosos, aunque sean chiquitos físicamente. Formamos a los que terminan dándole más rédito al club. Los soportamos. No nos importa el resultado temporario, creemos en la formación», dice.

Chiquitos, y con poca contextura física, Dybala y Maroni tenían algo en común: escapaban de las patadas«No les gustaba el roce», recuerda Álvarez.

De Maroni se vislumbraba un futuro prestigioso. Maravilla llegó al club con seis años: el nieto de Tobares, un fallecido dirigente, iba al colegio con él y lo llevó a Instituto. Su familia es fanática de La Gloria, así que la decisión fue sencilla.

Maroni, años más tarde, brilló en dos torneos juveniles: LIFI (Liga Intercolegial de Fútbol Infantil) y Canal 12, un certamen televisado.

«Era mucho más desequilibrante que Dybala (rememora Álvarez): podía sacarse cuatro jugadores de encima y hacer el gol con una facilidad impresionante. Era un crack, muy superior».

Con edad de séptima, Maroni jugaba en quinta. Viajaba a Buenos Aires para enfrentar a los equipos grandes y seguía marcando diferencia: «Era insostenible», dice Álvarez.

Debutó en Primera contra Atlético Tucumán, el 12 de agosto del 2015 con 16 años. Álvarez no trabajaba en el club: dejó su puesto peleado con la dirigencia de ese momento.

Maroni jugó, y meses después lo vendieron a Boca: $6.000.000 por el 90% del pase. Con ese dinero, los directivos de Instituto le pagaron cuatro meses de sueldo a los empleados y al plantel.

Maroni estuvo diez años en el club y solamente dejó plata como para pagar cuatro meses de sueldos.

«Maroni tiró mil caños y sombreros como el de ayer. El problema es que nunca sabés si son capaces de hacerlo en ese contexto», dice Álvarez, quien admite que no se sorprende más luego de ver la explosión nuclear de Dybala. «Es muy difícil compararlos. Ojalá pueda hacer una linda carrera en Europa», desea.

Fuente: Diario Popular.