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Sueño cumplido

Mauro Gianotti Méndez, un joven salteño que sufre parálisis cerebral, logró su gran anhelo y pudo abrazarse con Carlos Tevez y gran parte del plantel xeneixe. El sueño de un hincha de Boca. Conmovedor. 

Tras la nota que publicó «El Tribuno» (Diario salteño) el pasado jueves, el anhelo de Mauro Gianotti Méndez de conocer a sus ídolos de Boca Juniors fue una completa realidad.
No solamente charló y se abrazó con Carlos Tevez, sino con muchos más del equipo y hasta el DT, Guillermo Barros Schelotto, se fotografió con él.

Para este joven oranense, que sufre parálisis cerebral, fue una noche completa porque, además, gritó los dos goles con los que el club de sus amores se impuso al Olimpia de Paraguay.

La publicación del articulo tuvo eco en la Secretaría de Deportes de la Provincia, y fue el director de Deportes Social, Eduardo Chañe, quien gestionó el ingreso de Mauro, de su madre y de su hermana a la cancha. 

«Nos decidimos a viajar a la capital esperanzados en que se cumpla el sueño de mi hijo, pero hasta el mediodía nada garantizaba que pudiéramos ver a los jugadores», cuenta Rosa Méndez, mamá del adolescente.

Partieron en un colectivo y llegaron a Salta a las 14, con una mochila cargada de ilusión. «Gracias a la publicación de El Tribuno, desde Salta se contactaron con Pablo Superno. Nos prepararon una entrevista especial con el equipo en el hotel Sheraton. Allí y con una emoción indescriptible para Mauro, todos los jugadores, fueron saliendo y con mucho afecto se acercaron a él, lo abrazaron y dejaron grabada cada uno de los saludos en una fotografía», cuenta Rosa, también muy conmovida por lo que vivió su hijo.

CON TEVEZ: Pasadas unas horas, aproximadamente a las 19, bajó Carlos Tevez, se acercó a Mauro y lo abrazó para intercambiar unas palabras con él.
«Mi hijo no podía estar de la felicidad. En algún momento tuve miedo que tanta emoción le provocara una convulsión», dijo Rosa desde su mirada de madre protectora, mientras Paula, su hermana, esperó afuera.
«Durante el abrazo la gente de seguridad se cruzó y no pude retratar ese momento, pero aquí lo más importante es que Mauro cumplió su sueño merced a la ayuda en cadena de varias personas. Después vimos que todo el plantel de jugadores se fue por atrás del hotel para subir al colectivo que los llevaría al estadio Martearena», relata.
Pero mientras ella sostenía la silla de ruedas en la explanada del hotel, de repente Carlitos, con la humildad que lo caracteriza, bajó del colectivo y dijo: «Tráelo, que venga porque no se pudo sacar la foto. Quiero una foto con él». En una carrera maratónica bajé el empinado camino, giré la silla y nos acercamos. Fue increíble», dice.

Estas son las historias que sobrepasan todo, y cuanto vale el amor a una camiseta y a un club.